Escrito por: Ramses
Todo
comenzó con un “¡Ramsés, cuando estés conectado me gustaría hablar contigo!”. Esto
fue lo que Alessandro escribió en uno de los muchos hilos que inundan la que
para muchos es como una segunda casa, o, al menos, ese es el sentimiento que
despierta en mí. Y esa “familia virtual” no es otra que #CELTICSEspaña.
En
cuanto nos pusimos en contacto y me expuso su idea, no pude negarme.
Prácticamente desde que tengo recuerdo me ha gustado escribir. Solo había dos
motivos que me hacían dudar: el primero, la inactividad; ya sea por los
estudios, trabajo o ambas, hacía demasiado tiempo que no me ponía frente a la
hoja en blanco. Y el segundo, el hecho de que nunca haya escrito nada
relacionado con el baloncesto, a pesar de tratarse de una de mis grandes
pasiones desde hace unos años.
Aún con todo, que alguien como Aless
(de quien tanto he aprendido desde que le conozco) pensara en mí para colaborar
en su blog, era razón más que suficiente para disipar cualquier duda.
Tan
solo quedaba elegir el tema. Tratándose de estas fechas, es inevitable pensar
tanto en los que se encuentran con nosotros, como en aquellos que ya no están. La
cara y la cruz, o la de cal y la de arena, si lo preferís.
Por un
lado, vienen a mi mente casi instintivamente un par de nombres: Chris Wilcox y Jeff Green. Hace poco más de un año, vieron puesta en duda la
continuidad de sus carreras en la mejor liga del mundo, ambos a causa de
problemas cardíacos (una dilatación de la aorta y un aneurisma de la misma,
respectivamente); en dichos casos, gracias a los estrictos controles y los
avances en el campo de la medicina, los dos han podido seguir defendiendo la zamarra
céltica meses después.
Pero
no siempre estos duros golpes tienen el final que todos desearíamos, y quien
bien conoce nuestra historia lo tiene bien presente. Cuando a principios de la
pasada temporada, se confirmaban las bajas de Chris y Jeff, quizá no
los más jóvenes, pero sí aquellos que empezaron a seguir a los Celtics
en los ‘80, revivieron los fantasmas que nos atenazaron pasada la mitad de esa
década y principios de la siguiente. Muchos de vosotros pensaréis en Len Bias y su trágico final pero,
aunque no vais desencaminados (estas líneas también son un pequeño homenaje a
su figura, de quién ya hablo Alessandro), él no es el protagonista.
Hoy
estoy aquí para acercaros a aquél que estaba llamado a ser, junto a Bias, la cabeza visible del equipo durante la década de los ‘90.
Y bueno, casi veinte años después de que nos dejara, esta es su historia. La
historia de Reggie Lewis.
El 21
de Noviembre de 1965 nacía Reginald,
“Reggie” Lewis en Baltimore, Maryland (lugar donde también pasó su vida el
malogrado Len), en el seno de una
familia humilde. Compartió su infancia con su madre Peggy, y sus hermanos Irvin
y Jon, mostrando desde muy temprana edad una devoción y pasión cuasi enfermizas
por el deporte de la canasta. El hecho de que sus huellas se encuentren
grabadas en la pista donde jugó durante su infancia, es una de las muestras de
este enorme fervor.
Iniciados
sus estudios en Dunbar High School,
el papel capital que Lewis ejerció
durante sus dos años en el equipo del mismo (más popularmente conocidos como
los Dunbar
Poets), donde alternaba las posiciones de escolta y alero, le granjeó
fama a nivel nacional, tanto a él como a sus compañeros. La conjunción del
posterior #35 de Boston con los futuros NBA Tyrone, “Muggsy” Bogues, Reggie Williams y David Wingate fue demoledora.
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| Dunbar Poets, temp. 82-83. De izquierda a derecha: Darryl Wood, Reggie Lewis, Reggie Williams, Tim Dawson, Jerry White. Centro: Muggsy Bogues. |
Era la
temporada 81-82, y con un récord de 29-0 durante su año junior, seguido del 31-0 de su año senior, provocó que coparan
el ranking elaborado por USA Today. Por
ello, varios expertos coincidieron al calificar a estos Poets como el mejor
equipo pre-universitario de la historia. Como curiosidad, pocos años después
otro ulterior celtic como Sam Cassell defendería
esa misma camiseta.
Posteriormente,
Reggie ingresaría en Northeastern
University de Boston, donde
permanecería entre los años 83 y 87, vinculando de manera definitiva su devenir
al de la capital de Massachusetts. Haciéndose
con un puesto en el quinteto titular desde su temporada freshman, superó todas las expectativas de los Huskies en torno a él,
promediando 17.8 ppp y 6.2 rpp; estos números fueron incrementando, llegando hasta
los 24.1 puntos (sophomore) y 9.3
rebotes (junior).
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| Reg, durante su exitosa etapa universitaria. |
Pero
si para alguien no pasaron desapercibidas las portentosas actuaciones de este Small Forward, no podía ser para otro
que Red Auerbach. Aún desde su nueva
posición como presidente de la franquicia, el visionario que convirtió a
nuestro equipo en lo que es hoy día, no descuidaba ningún resorte de la
maquinaria céltica. Es por ello que, tras el anillo conquistado en el ’86, no
podía obviar que gran parte del núcleo duro de la plantilla (los Bird, McHale, Parish, Johnson, Ainge…) dejaba atrás su plenitud física, viéndose a partir de
entonces su rendimiento mermado por diversos problemas físicos.
Sabedor
de que el equipo necesitaba un inyección de savia nueva (y más tras la
dramática y reciente pérdida de Len Bias,
quien estaba llamado a dominar la liga junto a Michael Jordan), el nombre de Reggie
Lewis quedó señalado en rojo, a
partir del momento en que el propio jugador confirmó que se presentaría al
Draft de 1987.
El 22
de junio del mismo, en una nueva genialidad, y demostrando de nuevo una visión
como pocas ha habido en este deporte, Red
conseguía llevarse el gato al agua, como en tantas otras ocasiones: con su
elección de primera ronda (pick #22),
Boston
Celtics se hacía con los servicios del ya por entonces ídolo local.
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| Poco después de su llegada, Lewis posaba así de sonriente. |
Aunque
se perdió buena parte de su temporada rookie
a causa de una lesión, y sus números no fueron nada llamativos (promedió unos
discretos 4.5 ppp y 1.3 rpp durante la Regular
Season, reducidos a 2.4 puntos y 1.2 rebotes en Playoffs), la incertidumbre no afloró ni en el seno de la entidad
ni en el propio jugador. En palabras de sus propios compañeros, Reggie era una “esponja” que se
empapaba de todo aquello que le permitiera mejorar, sus ganas de saber no
conocían límite. Y es que lo mejor estaba por llegar.
El #35 estalló en su año sophomore. Con la baja de Larry desde el inicio de este (un grave
problema en los talones le obligó a pasar por el quirófano, perdiéndose la
totalidad de la 88-89), la importancia del joven de Maryland dentro del equipo
creció exponencialmente, convirtiéndose en un asiduo en el cinco inicial. Los
datos hablan por sí solos: 18.5 ppp y 4.7 rpp durante la RS, ascendiendo a los 20.3 puntos, 7.0 rebotes y unas destacables
3.7 asistencias durante las eliminatorias por el título.
Cabe
recordar también que poco antes del All-Star
de 1989, la Northeastern University homenajeó
al que hasta no hacía muchas fechas había sido su guía sobre la cancha: en una
ceremonia celebrada el 21 de Enero en el Matthews
Arena (la pista donde jugaron sus primeros años los verdes, en la por
entonces imberbe NBA), su número fue retirado, donde a día de hoy Reg sigue siendo el máximo anotador
histórico de la institución, al mismo tiempo que se le sigue considerando como
uno de los grandes artilleros de la historia de la NCAA.
A
pesar de que esta temporada a nivel colectivo fue mucho menos positiva que la
anterior (se pasó de competir de en unas Finales de Conferencia a ser
“barridos” en primera ronda, en ambas frente a Detroit Pistons y sus Bad
Boys), había motivos para la esperanza. Si las lesiones respetaban al Big
Three y los secundarios habituales aportaban como en ocasiones
anteriores, el plus que suponía Lewis no
convertía en algo descabellado intentar una nueva carrera por el Larry O’Brien.
Boston
experimentó
una mejora sustancial durante la 89-90, aún con los problemas de espalda que
arrastraba Bird y con el traspaso
que terminó con Ainge en Sacramento mediado el curso. Con un
récord de 52-30, el equipo se presentaba en una buena posición para un nuevo
asalto al campeonato, pero no fue suficiente. Con Reggie presentando unos guarismos ligeramente inferiores a los de
su segundo año, los Celtics se vieron de nuevo apeados a las primeras de cambio,
esta vez tras caer derrotados antes los New York Knicks.
Tras
la eliminación, el verano de 1990 trajo consigo la retirada de Dennis Johnson. Con los componentes del
Big
Three entrando en su ocaso profesional (a los problemas del #33, había que añadir los de McHale con sus tobillos), la conjunción
de nuestro protagonista con el núcleo veterano (junto a la aportación de jóvenes
como Brian Shaw y Dee Brown), parecía insuficiente para llevar al equipo a la lucha por
el anillo.
Entrada sobre Len Bias: http://mirandobasket.blogspot.com.es/2012/09/len-bias-la-gran-tragedia.html
Agradecer a Ramses su colaboración en el blog, cuando pensé
en ciertas personas para que lo hicieran, no dudé ni un momento en que él debía
ser uno. Demostrado queda en esta entrada, pero… Es solo la primera parte, ni
se os ocurra perderos mañana la segunda, pues el tema que ha elegido es digno
de recordar no solo para los Celtics, sino para los grandes seguidores de la
NBA.





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